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Cómo el apoyo conductual positivo puede mejorar la calidad de vida de las personas con autismo

El Apoyo Conductual Positivo (ACP) es un enfoque terapéutico eficaz utilizado en el tratamiento de los trastornos del espectro autista (TEA). Se basa en la teoría de la conducta y tiene como objetivo mejorar la conducta desadaptativa y aumentar las conductas apropiadas mediante el uso de refuerzos y el refuerzo positivo.

La teoría de la conducta

La teoría de la conducta es una rama de la psicología que se enfoca en cómo las personas y los animales responden a estímulos específicos en su entorno. La desarrollan varios psicólogos y conductistas, incluyendo a John Watson, Ivan Pavlov y B.F. Skinner.

Sostiene que los comportamientos humanos y animales son el resultado de la interacción entre el individuo y su entorno. Según esta teoría, las respuestas conductuales son aprendidas a través de la asociación entre estímulos y respuestas.

Una de las principales herramientas utilizadas en la teoría de la conducta es el refuerzo, que puede ser positivo o negativo. El refuerzo positivo es cuando se añade algo al ambiente para aumentar la probabilidad de una respuesta, mientras que el refuerzo negativo es cuando se quita algo del ambiente para aumentar la probabilidad de una respuesta.

La teoría de la conducta también se ha aplicado en áreas como la educación, la terapia y la manipulación de comportamientos en animales. Sin embargo, también se critica por algunos por su énfasis en el ambiente y la falta de énfasis en la cognición y la motivación interna.

La intervención en apoyo conductual positivo se divide en tres fases:

  1. Identificación de la conducta objetivo: Se determina la conducta que se desea mejorar o aumentar.
  2. Implementación de estrategias de refuerzo: Se utilizan refuerzos positivos para mejorar o aumentar la conducta objetivo.
  3. Evaluación y ajuste: Se evalúa el efecto de las estrategias y se ajustan según sea necesario.

Los fundamentos del ACP se basan en la comprensión de que las conductas son aprendidas y pueden cambiarse a través de la manipulación de los factores ambientales que las acompañan. El refuerzo positivo, en el cual se premia una conducta deseada para aumentar su frecuencia, es una herramienta fundamental en el ACP.

La bibliografía sobre el Apoyo conductual positivo en el tratamiento del autismo incluye estudios que han demostrado su eficacia en mejorar la conducta y el rendimiento académico en personas con TEA. Algunos ejemplos son:

  • «The use of positive behavior support with young children with autism spectrum disorder» por A. J. Schreibman y S. E. Koegel
  • «The impact of positive behavior support on problem behavior and quality of life of adults with autism» por L. J. Kuoch y S. E. Lomas.
  • «The Effects of Positive Behavior Support on Behavior, Social Emotion and Academic Outcomes of Children with Autism Spectrum Disorders: A Meta-Analysis» por R. W. Guo

 

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