Mitos y verdades sobre el autismo 1

Las estereotipias son comportamientos repetitivos y ritualizados que pueden ser tanto verbales como no verbales. Estos comportamientos pueden ser tan leves como balancearse o tan graves como hacer autolesiones. Las estereotipias a menudo se observan en personas con trastornos del espectro autista (TEA), pero también pueden aparecer en otras condiciones médicas o psicológicas.

Hay varias teorías sobre por qué se producen. Una teoría es que pueden ser una forma de «dar sentido» al mundo y de organizar la información sensorial. También pueden ser una forma de comunicar necesidades o sentimientos, o simplemente una forma de darle a la persona una sensación de control en un mundo que puede sentirse caótico.

Estereotipias y autismo

En las personas con TEA, pueden ser más comunes debido a que el autismo implica dificultades en la comunicación y en la interacción social. Las personas con TEA pueden tener dificultades para procesar y organizar la información sensorial de manera eficiente, lo que puede llevar a la aparición de estereotipias.

Las personas con trastorno del espectro autista (TEA) pueden tener dificultades para comprender situaciones sociales y comunicar sus necesidades, así como para manejar sus emociones. A veces, ciertos estímulos sensoriales pueden ser demasiado intensos para ellos, lo que puede provocar sensaciones de enojo, frustración, ansiedad, excitación o aburrimiento.

En estas situaciones, las personas con TEA pueden recurrir a conductas conocidas como estereotipias para regularse y sentirse menos ansiosos. Por ejemplo, si hay demasiado ruido en la clase, una persona con TEA podría comenzar a balancearse para concentrarse en el balanceo y bloquear el ruido. Las estereotipias también pueden aparecer como una forma de regular las emociones. Por ejemplo, como cuando una persona con TEA hace chasquidos con los dedos cuando está muy emocionada.

Las estereotipias pueden ser útiles para calmar a las personas con TEA. Pero, a veces pueden interferir en el aprendizaje o en las relaciones sociales. En estos casos, se pueden enseñar conductas más adaptativas para manejar las emociones. Por ejemplo, si una persona con TEA comienza a aletear mientras monta en bicicleta, lo que le impide agarrar el manillar y puede ponerla en peligro, se podría enseñar a esta persona otras formas de manejar su emoción mientras monta en bicicleta.

Es importante tener en cuenta que cada persona es diferente y que un comportamiento puede tener diferentes significados. Por eso, para entender las estereotipias es necesario conocer a la persona y observar el contexto en el que aparecen estas conductas.

Referencias

«Stereotypic Movement Disorders: An Overview» de M. A. Winter y E. M. Smith publicado en el Journal of Child Neurology en 2012. Este artículo ofrece una visión general de los trastornos de movimiento estereotípico, incluyendo su definición, etiología, síntomas, diagnóstico y tratamiento. URL: https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0883073812437348

«The Prevalence of Stereotypic Behaviors in Individuals with Developmental Disabilities: A Meta-Analysis» de J. R. Hocking y D. P. Didden, publicado en el Journal of Intellectual and Developmental Disability en 2011. Este estudio es un meta-análisis que examina la prevalencia de comportamientos estereotípicos en personas con discapacidad intelectual y desarrollo. URL: https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.3109/13668250.2010.547126

 

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