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Los prejuicios en torno a los trastornos de conducta

Los trastornos de conducta son un grupo de trastornos mentales que se caracterizan por un patrón duradero de comportamientos disruptivos, impulsivos y agresivos. Incluyen el trastorno disocial, el trastorno negativista desafiante y el trastorno de conducta. A menudo, estas personas son retratadas de manera estereotipada y negativa en los medios de comunicación y en la sociedad en general. Esto puede conducir a prejuicios y discriminación contra las personas con trastornos de conducta.

Los prejuicios contra las personas con trastornos de conducta pueden ser sutiles y no intencionales, pero pueden tener un impacto negativo significativo en las relaciones sociales y en la capacidad de las personas con trastornos de conducta para obtener atención médica y oportunidades educativas y laborales. Los estereotipos y prejuicios pueden incluir la creencia de que las personas con trastornos de conducta son peligrosas o violentas, o que son poco capaces de controlar sus comportamientos o de mejorar.

Los trastornos de conducta no definen a la persona

Es importante tener en cuenta que las personas son individuales y únicas, y que sus comportamientos no deben ser juzgados en base a estereotipos y prejuicios. El tratamiento y el apoyo adecuados pueden ayudar  a manejar sus comportamientos y mejorar su calidad de vida.

Es esencial adoptar un enfoque comprensivo y multidisciplinario para entender y tratar estos trastornos, con una evaluación y tratamiento por profesionales capacitados en el tema, incluyendo psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales.

Intervención de los trastornos de conducta: la evidencia científica

En cuanto a la intervención en trastornos de conducta, existe una gran cantidad de evidencia científica que apoya el uso de terapias psicológicas y conductuales. La terapia conductual, en particular, se ha demostrado eficaz en el tratamiento de los trastornos de conducta, ya que se centra en identificar y modificar los comportamientos problemáticos y en enseñar habilidades sociales y emocionales.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es un enfoque específico que se ha utilizado con éxito en el tratamiento de los trastornos de conducta. La TCC se centra en identificar y cambiar los patrones de pensamiento negativos y las creencias irracionales que pueden contribuir a los comportamientos problemáticos.

En el ámbito escolar, se ha demostrado que el programa de intervención positiva en el aula (PBIP) es eficaz en la mejora de los comportamientos problemáticos en niños con trastornos de conducta. El PBIP se centra en reforzar los comportamientos deseados y en proporcionar retroalimentación positiva a los niños.

El estigma social de los trastornos de conducta

En cuanto al estigma social, los trastornos de conducta son a menudo mal entendidos y estigmatizados, lo que dificulta el acceso a tratamientos eficaces. A menudo se culpa a los padres o se culpa a los niños de tener comportamientos problemáticos, en lugar de reconocer que estos comportamientos son una parte de un trastorno de conducta. Esto puede llevar a que los niños y sus familias eviten buscar ayuda o no reciban el tratamiento adecuado.

Para combatir el estigma, es importante promover una mayor comprensión de los trastornos de conducta y de las terapias eficaces disponibles. Los profesionales de la salud mental, los educadores y los miembros de la comunidad deben trabajar juntos para proporcionar información precisa y apoyar a las personas afectadas por estos trastornos.

En resumen

Existe una gran cantidad de evidencia científica que apoya el uso de terapias psicológicas y conductuales, como la terapia conductual y la terapia cognitivo-conductual, en el tratamiento de los trastornos de conducta. Además, programas como el programa de intervención positiva en el aula (PBIP) han demostrado ser eficaces en mejorar los comportamientos problemáticos en niños con trastornos de conducta. Sin embargo, estos trastornos a menudo se enfrentan a un estigma social que dificulta el acceso a tratamientos eficaces. Es importante promover una mayor comprensión de estos trastornos y apoyar a las personas afectadas para combatir el estigma y garantizar el acceso a tratamientos adecuados.

Bibliografía

  • «Prejudice and Discrimination Against Individuals with Behavioral Disorders: Causes and Cures» por David L. Wodrich y Ryan J. Spohn
  • «Criminalizing Kids: Behavioral and Developmental Perspectives on Juvenile Justice» por Kevin J. Sweeney and Megan K. Sweeney
  • «Reducing Stigma and Discrimination Against Youth with Behavioral and Emotional Disorders» by M. David Miller and Thomas J. Oakland
  • «Breaking the Stigma: Promoting Social Inclusion for Children with Behavioral and Emotional Disorders» by Donna Henderson and David S. Glenwick
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