Educacion sobre el autismo

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7 signos de alerta de para menores de dos años

autismo, comunicación, desarrollo, diversidad

Los signos de riesgo o alerta del pueden presentarse de manera variada y sutil, lo que complica su detección, especialmente en bebés y niños pequeños. Los abarcan un amplio espectro de comportamientos y características que impactan la , la interacción social y los patrones de conducta. Sin embargo, identificar estos signos en etapas tempranas puede ser desafiante ya que en los bebés y niños pequeños, algunos de estos indicios pueden ser menos evidentes o confundirse con otros hitos del infantil.

El autismo se manifiesta con dificultades en la comunicación, la interacción social y comportamientos repetitivos o restrictivos. Aunque los signos pueden ser detectables desde la infancia, el diagnóstico a menudo se retrasa hasta que el niño alcanza los tres años o más. Esta tardanza en el diagnóstico puede estar influenciada por la variabilidad y la sutileza de los signos del autismo en las etapas iniciales del desarrollo. Además, factores como la falta de conciencia sobre los síntomas y estereotipos arraigados sobre el autismo pueden contribuir al retraso en la identificación y derivación para evaluaciones especializadas.

Los estereotipos del autismo a menudo perpetúan la idea de que los signos deben ser obvios desde una edad temprana, lo que puede llevar a malinterpretaciones o a pasar por alto ciertos indicios en bebés y niños pequeños. Esta percepción estereotipada puede desviar la atención de signos más sutiles o menos típicos del espectro autista, lo que dificulta aún más la identificación temprana y el apoyo adecuado. Desafiar estos estereotipos implica educar sobre la de manifestaciones del autismo, sensibilizar sobre la importancia de la detección temprana y fomentar una evaluación continua y sin prejuicios de los signos de riesgo, independientemente de lo sutiles que puedan parecer.

Edad diagnóstica

La edad a la que se diagnostica el autismo varía ampliamente y puede depender de diversos factores. Entre ellos, la gravedad de los síntomas, la disponibilidad de evaluaciones y tratamientos en la región, y la capacidad de los padres y otros cuidadores para reconocer y reportar los síntomas del autismo.

En algunos casos, el autismo se diagnostica a una edad temprana, incluso antes de los 2 años. Sin embargo, esto es menos común y puede depender de la atención médica que reciba el niño y de la habilidad de los profesionales médicos para detectar los síntomas. En general, la edad media de diagnóstico del autismo en los Estados Unidos es de alrededor de 4 años y medio.

Dificultades diagnósticas

Una de las razones por las que el diagnóstico del autismo a menudo se retrasa es que los síntomas pueden ser sutiles y fácilmente pasados por alto. Además, algunos síntomas del autismo, como la dificultad para comunicarse y la falta de interés en el contacto social, también pueden ser comunes en otros trastornos del desarrollo o en niños que tienen dificultades para interactuar socialmente. Esto puede dificultar la identificación temprana del autismo.

Además, algunos síntomas del autismo pueden no aparecer hasta que el niño tenga más edad y comience a interactuar con otros niños en situaciones sociales más complejas. Por ejemplo, algunos niños con autismo pueden tener dificultad para jugar con otros niños o para comprender las normas sociales. Este tipo de características son más evidentes a medida que el niño crece y comienza a participar en actividades grupales.

Otra razón por la que el diagnóstico del autismo a menudo se retrasa es la falta de acceso a evaluaciones y tratamientos en algunas áreas geográficas.

Algunos signos de alerta de autismo en menores de tres años

Algunos signos comunes que pueden indicar la posibilidad de autismo en menores de tres años incluyen:

El retraso en el desarrollo del lenguaje o la falta de respuesta al hablar de otras personas puede ser un indicador de un problema más profundo. Estos niños pueden tener dificultad para establecer contacto visual o mantenerlo y pueden tener problemas para imitar acciones o expresiones faciales. Jugar con otros niños o comprender juegos sencillos puede ser un desafío y es posible que se repitan acciones o movimientos de manera monótona.

Además, estos niños pueden ser más sensibles a ciertos ruidos, olores o sabores y pueden tener dificultad para adaptarse a cambios en el ambiente o en la rutina. Es importante reconocer estos signos temprano y buscar ayuda profesional si se sospecha de un problema.

Bibliografía

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  • Guía Completa del Desarrollo en Niños con Autismo

 

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