La ansiedad y la depresión son muy frecuentes en las personas autistas adultas: vivir en un mundo pensado para otras formas de funcionar cansa. Para muchas personas autistas adultas, ese cansancio se traduce en ansiedad, tristeza persistente o ambas cosas, y con frecuencia nadie lo relaciona con el autismo. Esta guía explica por qué estos problemas son tan comunes, por qué cuesta tanto recibir ayuda y cómo debería ser una terapia que de verdad funcione.
En resumen
- Más de la mitad de las personas autistas adultas presenta alguna otra condición asociada, y entre las más habituales están la ansiedad y la depresión.
- Recibir ayuda cuesta por barreras en los servicios, en los profesionales y en las propias dificultades que trae el autismo.
- La terapia cognitivo-conductual es la más estudiada en adultos autistas sin discapacidad intelectual y ayuda a mejorar el estado de ánimo y la ansiedad.
- Para que funcione, la terapia debe adaptarse con lenguaje claro, apoyos visuales, ritmo propio y una explicación previa de cómo será el proceso.
Un problema frecuente y poco atendido
Más de la mitad de las personas autistas adultas presenta alguna otra condición asociada, una proporción claramente mayor que la de la población general. Entre las más habituales están la ansiedad y la depresión. También se sabe que existe un mayor riesgo de tendencias suicidas, y por eso es importante no restar importancia a la tristeza ni al agotamiento sostenidos.
Si estás pasando por un momento muy duro o has pensado en hacerte daño, pide ayuda hoy mismo: en España puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida, y al 112 si hay una urgencia.
¿Por qué cuesta tanto recibir ayuda?
Aunque los problemas de salud mental son frecuentes, las personas autistas suelen tener dificultades para acceder a los servicios. Las barreras se dan en tres frentes:
- Los servicios. Falta de disponibilidad, tiempos de espera largos y una atención poco flexible.
- Los profesionales. Falta de conocimientos sobre autismo, estigma, subestimación de las dificultades de la persona o poca experiencia en adaptar la terapia.
- La propia persona. Las dificultades que trae el autismo: costarle explicar cómo se siente, o confiar en alguien nuevo.
Además, hay un obstáculo muy concreto: algunas personas autistas son menos expresivas emocionalmente, o tienen alexitimia, es decir, dificultad para identificar y nombrar lo que sienten. Cuando la cara parece «plana» al hablar de algo doloroso, es fácil que el profesional crea que no le afecta. Por eso, ante cualquier duda, lo adecuado es preguntarle a la persona cómo se siente.
¿Qué terapia funciona?
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es la más estudiada en adultos autistas sin discapacidad intelectual. Es una terapia estructurada, centrada en objetivos y de duración relativamente corta (se habla de entre 6 y 20 sesiones de promedio). Trabaja con la relación entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.
Las revisiones disponibles indican que, ya sea individual o en grupo, la TCC ayuda a mejorar el estado de ánimo y la ansiedad, incluida la ansiedad social y el TOC, y puede considerarse un enfoque emergente con apoyo en la evidencia. Pero hay que ser prudentes: casi todos los estudios excluyeron a personas con discapacidad intelectual y a quienes tenían problemas de salud mental más complejos, así que no sabemos con certeza qué pasa en esos casos. Y todavía hay poca investigación sobre cómo optimizar el acceso de esta población a los servicios.
¿Cómo debería adaptarse la terapia?
Una terapia estándar puede resultar confusa o agotadora si no se adapta. Entre las adaptaciones que se recomiendan:
- Lenguaje claro. Frases cortas, sin jerga ni metáforas innecesarias, y preguntando por una cosa cada vez («primero la ansiedad, luego el ánimo») en lugar de «¿cómo te sientes?».
- Apoyos visuales. Esquemas, diagramas y, si ayuda, un resumen escrito de cada sesión.
- Ritmo propio. Más tiempo para procesar y responder, y comodidad con los silencios.
- Explicar qué esperar. Las primeras sesiones pueden ser estresantes. Conviene informar por adelantado de cómo será el proceso, cuánto tardarán en responder y a quién llamar ante una urgencia.
- Una evaluación con calma. A veces hace falta repartirla en varias sesiones para entender bien lo que ocurre.
- Preguntar por las preferencias. Cómo prefiere que se nombre su autismo, su género y sus pronombres.
- Cuidar la relación terapéutica. La confianza con el profesional influye en los resultados de la terapia, y la evidencia preliminar indica que también importa en el autismo.
No todas las adaptaciones son necesarias para todo el mundo: dependen de cada persona. Algunas personas se manejan bien con la metáfora y el lenguaje no explícito, y otras necesitan todo mucho más concreto. Además, hay quien ya ha hecho terapia antes, con resultados muy distintos, y llega con miedo a repetir una mala experiencia.
Qué puedes hacer tú
- Cuéntale al profesional que eres autista (o que lo sospechas) desde la primera sesión, y qué te ayuda y qué te agota.
- Pide adaptaciones sin miedo: información por escrito, tiempo para responder, preguntas concretas.
- Reconoce el agotamiento. Si estás exhausto o agotada, quizá no sea «solo estrés»: puedes leer sobre cómo manejar el meltdown, el shutdown y el burnout.
- Infórmate de la ansiedad. En ansiedad en el autismo tienes las claves, y en autismo y salud mental el panorama general.
Si quieres una visión de conjunto de esta etapa, empieza por autismo en adultos, y si todavía no sabes si eres autista, lee señales de autismo en adultos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué hay tanta ansiedad y depresión en el autismo?
No se conocen del todo las causas. Se sabe que influyen el esfuerzo continuo de adaptarse a un entorno que no está pensado para ellas, las experiencias de acoso, aislamiento y discriminación, y la dificultad para acceder a apoyos y a servicios de salud mental.
¿Funciona la terapia psicológica en adultos autistas?
Sí, la terapia cognitivo-conductual adaptada ha mostrado mejorar la ansiedad y el estado de ánimo en adultos autistas sin discapacidad intelectual. Todavía hay menos evidencia en personas con discapacidad intelectual o con problemas de salud mental más complejos.
¿Qué adaptaciones debo pedir?
Lenguaje claro y concreto, preguntas de una en una, apoyos visuales, un resumen escrito de las sesiones, tiempo para responder y que te expliquen de antemano cómo será el proceso.
Para saber más
«Adaptaciones de las terapias psicológicas para adultos con trastornos del espectro autista sin discapacidad intelectual» (Vertex, Revista Argentina de Psiquiatría, 2022) y «Conductas que nos preocupan en personas con discapacidad intelectual o del desarrollo» (Plena Inclusión, 2021).
