Algunas terapias para el autismo tienen respaldo y otras no. Tras un diagnóstico, las familias y las personas adultas reciben muchísima información sobre ellas. Esta entrada resume lo que dicen una guía clínica española, una revisión de psiquiatría y la guía de AETAPI, y propone preguntas para decidir con criterio.
En resumen
- No hay fármacos que hayan probado ser efectivos para los síntomas del autismo.
- La guía clínica de 2009 avisa de que varias terapias y dietas no tienen evidencia y de que algunos «tratamientos alternativos» pueden ser peligrosos.
- Según una gran revisión citada, las intervenciones centradas en la familia y en los contextos naturales son más eficaces.
- Conviene pedir el objetivo, la base científica y cómo se medirá el resultado.
No hay un «tratamiento del autismo»
Hervás (2017) lo dice sin rodeos: no hay fármacos que hayan probado ser efectivos para los síntomas del TEA. Los únicos con indicación de la agencia estadounidense (risperidona y aripiprazol) se usan para comorbilidades conductuales, como la irritabilidad, sin evidencia de mejora de los síntomas específicos del TEA. Y la medicación para comorbilidades tiene efectividad contradictoria y más efectos secundarios. Por eso la decide un especialista y se revisa con cuidado.
Lo que la guía clínica dice que no tiene evidencia
La guía de práctica clínica del Ministerio de Sanidad para atención primaria (2009) recomienda informar a las familias de que no existe evidencia de la efectividad, para el tratamiento específico de los TEA, de las dietas sin gluten ni caseína, la secretina, la vitamina B6 con magnesio, los ácidos grasos omega-3, la dimetilglicina, el oxígeno hiperbárico y la musicoterapia. Tampoco de las terapias con antimicóticos, quelantes e inmunoterapia. Y avisa de que existen «tratamientos alternativos» sin base científica que pueden ser potencialmente peligrosos. Para la dieta sensorial lee dieta sensorial.
¿Qué tipo de intervenciones se recomiendan?
La guía de AETAPI recuerda el concepto de práctica basada en la evidencia: integrar la mejor investigación con la pericia clínica y con las características, la cultura y las preferencias de la persona. Y propone valorar no solo los síntomas, sino la participación, las habilidades adaptativas, la salud mental y el aprendizaje. Cita una gran revisión (Novak, 2019) según la cual las intervenciones centradas en la familia y en los contextos naturales son más eficaces y eficientes. Mira evidencia de la integración sensorial.
Para las terapias psicológicas en adultos, una revisión de 2022 señala que las terapias basadas en evidencia, como la cognitivo-conductual, necesitan adaptaciones en el formato y en las técnicas, y profesionales con formación específica. Y reconoce que la evidencia disponible sigue siendo insuficiente. Lee ansiedad en el autismo.
¿Cómo decidir?
- Pide que expliquen el objetivo, la base científica y cómo medirán el resultado.
- Desconfía de promesas de curación.
- Comprueba que no causa daño y que se respeta el consentimiento y el ritmo de la persona. Mira ética de las intervenciones.
- Prioriza apoyos que mejoren la vida diaria: comunicación, autonomía, entorno y salud.
- Habla con tu equipo sanitario antes de añadir suplementos o cambiar medicación.
Preguntas frecuentes
¿Hay terapias milagro?
La guía clínica avisa de «tratamientos alternativos» sin base y potencialmente peligrosos.
¿Funcionan las dietas?
La guía de 2009 indica que no hay evidencia de efectividad de la dieta sin gluten ni caseína para el tratamiento específico de los TEA.
¿Y la medicación?
Puede ayudar con comorbilidades concretas, pero no trata el autismo. Decide un especialista.
Para seguir leyendo
Para saber más
«Guía de práctica clínica para el manejo de pacientes con TEA en atención primaria» (Ministerio de Sanidad y Política Social, 2009); «Desregulación emocional y trastornos del espectro autista» (A. Hervás, Revista de Neurología, 2017); «Adaptaciones de las terapias psicológicas para adultos con trastornos del espectro autista sin discapacidad intelectual» (Musich y Aragón-Daud, Vertex, 2022); «La diversidad sensorial en las personas con TEA» (AETAPI).
