Las «conductas desafiantes» (gritos, golpes, huidas, autolesiones) nos desafían a nosotros, pero para quien las hace suelen tener sentido. Esta entrada resume cómo las entiende una guía de la Federación Autismo Madrid (2021) y qué errores conviene evitar.
En resumen
- Según la guía de la Federación Autismo Madrid, son conductas reguladoras con efectos no deseados, parte de las estrategias de afrontamiento y comunicación ante un mundo que se percibe como abrumador.
- Una conducta no es «solo del autismo», porque depende de la interacción entre la persona, la conducta y el contexto.
- Entre los errores frecuentes están pensar que hay mala intención y ver solo la conducta sin preguntarse qué función tiene.
- Antes de intervenir hay que preguntarse por qué ocurre la conducta.
¿Qué son las conductas desafiantes?
La guía las entiende, siguiendo a Prizant (2018), como conductas reguladoras con efectos no deseados: parte de las estrategias de afrontamiento, adaptación, comunicación y relación con un mundo que se percibe como abrumador. Detrás hay una intención de reajuste, de regulación o de control, aunque la consecuencia no sea la deseada. Por eso propone no catalogarlas como un síntoma patológico, sino entenderlas.
¿Tienen relación con el autismo?
La guía advierte de que es inadecuado establecer una relación causal directa entre autismo y trastornos graves de conducta (Tamarit, 1995). Pero recoge que los problemas de conducta son frecuentes en TEA, con una prevalencia del 57 al 90 % según Hervás y Rueda (2018), y que aparecen pronto, aumentan hasta la edad adulta y se mantienen. Se explican por las dificultades de comunicación y de relación social. El déficit de funciones comunicativas es una de las principales causas. También influyen las comorbilidades, los problemas de salud y el dolor sin expresar.
Una conducta no es «solo del autismo». Depende de la interacción entre la persona, la conducta y el contexto, según la guía. Mira prejuicios sobre la conducta.
Errores frecuentes
- Pensar que la persona tiene mala intención o intenta manipular, cuando es una forma de decir que necesita ayuda.
- Actuar sin reflexionar.
- Ver solo la conducta que se quiere eliminar, sin preguntarse por qué ocurre y qué función tiene.
- Culpar a otras personas, o centrarse solo en lo que debe cambiar la persona.
- Que cada adulto aplique su propia estrategia.
La guía distingue forma y función. La forma es cómo se manifiesta. La función es para qué sirve: pedir atención, evitar algo, comunicar malestar. La forma es una consecuencia aprendida de un contexto que no ha dado respuesta a sus necesidades.
¿Qué hacer?
La guía propone enseñar habilidades comunicativas y sociales, mejorar las conductas adaptativas, cuidar la calidad de vida y ofrecer apoyos que ayuden a prevenir. Antes de intervenir hay que preguntarse por qué. Lee evaluación funcional de la conducta, desencadenantes y apoyo conductual positivo.
Preguntas frecuentes
¿Es manipulación?
La guía lo cuenta como error de interpretación: es un recurso para expresar que se necesita ayuda.
¿Mi hijo tiene un trastorno de conducta?
Las conductas desafiantes no equivalen a un diagnóstico. Hace falta una evaluación que valore comunicación, salud, entorno y función.
¿Y si hay riesgo?
Prioriza la seguridad y consulta a profesionales. Mira cómo actuar ante un meltdown.
Para seguir leyendo
Para saber más
Guía de la Federación Autismo Madrid sobre conductas desafiantes (2021); «Conductas que nos preocupan en personas con discapacidad» (Plena Inclusión, 2021).
