La ansiedad es una de las compañeras más frecuentes del autismo. Muchas personas autistas la viven a diario, aunque no siempre se note desde fuera. Esta entrada resume qué dicen las fuentes sobre cuánto aparece, por qué puede ser difícil de reconocer y qué ayuda.
En resumen
- La ansiedad es muy frecuente en el autismo, aunque las cifras varían según el estudio.
- Cuesta reconocerla porque las dificultades para identificar y expresar emociones cambian cómo se presenta.
- Las fuentes apuntan a la sobrecarga sensorial, la incertidumbre y la presión social como factores que la aumentan.
- Anticipar y hacer lo cotidiano más predecible ayuda, y la terapia psicológica necesita adaptaciones.
¿Qué tan frecuente es?
Los datos varían según el estudio. Una revisión de Hervás (2017) recoge que entre los 12 y los 16 años un 70 % de las personas con TEA tienen otro trastorno psiquiátrico asociado, y que el más frecuente es el trastorno de ansiedad. Y que en adultos, a lo largo de la vida, un 56 % padecen ansiedad. Otra revisión de Paula-Pérez (2013) recoge un metaanálisis según el cual el 39,6 % de las personas con TEA menores de 18 años presentaban algún trastorno de ansiedad. Son cifras de estudios distintos, con métodos distintos. Lo que dicen todas es lo mismo: es muy frecuente.
¿Por qué cuesta reconocerla?
- Se expresa distinto. Las personas con TEA tienen más dificultad para introspección, identificación y expresión emocional, y esto cambia cómo se presentan otros trastornos, según Hervás.
- Se confunde con el autismo. Los comportamientos repetitivos y la ansiedad pueden parecerse. Mira comportamientos repetitivos y TOC.
- Puede ocultarse. Algunas personas camuflan sus dificultades y el coste aparece después. Lee camuflaje social.
Qué puede aumentarla
Las fuentes apuntan a la sobrecarga sensorial, la incertidumbre y la presión social. La guía de AETAPI sobre diversidad sensorial relaciona las dificultades sensoriales con la ansiedad y la incertidumbre. Las guías de desregulación hablan de sobrecarga sensorial, emocional o cognitiva. Mira procesamiento sensorial y estrés sensorial en adultos.
¿Qué ayuda?
Para la vida diaria, las fuentes recomiendan anticipar y hacer lo cotidiano más predecible. Mira estructura y previsibilidad y rutinas visuales.
Para el tratamiento psicológico en adultos, una revisión de 2022 explica que las terapias basadas en evidencia, como la terapia cognitivo-conductual, necesitan adaptaciones: lenguaje claro y concreto, frases cortas, una idea cada vez, apoyos visuales, resúmenes por escrito, más tiempo para responder y cuidar la relación con el terapeuta. La misma revisión reconoce que la evidencia sobre estas adaptaciones aún es insuficiente. Lee terapias y tratamientos en autismo.
Los medicamentos los decide el médico. Hervás advierte de que hay pocos ensayos sobre fármacos para estas comorbilidades en TEA y que su efectividad es contradictoria, con más efectos secundarios. Por eso conviene que los valore un especialista que conozca el autismo.
Cuándo pedir ayuda
Si la ansiedad interfiere con dormir, comer, ir al colegio o trabajar, o hay tristeza intensa o pensamientos de hacerse daño, conviene consultar. Mira autismo y salud mental.
Preguntas frecuentes
¿La ansiedad forma parte del autismo?
No es parte del diagnóstico, pero aparece con mucha frecuencia junto a él, según las revisiones.
¿Cómo sé si es ansiedad o es autismo?
Es difícil de separar. Hace falta una evaluación por alguien con experiencia en autismo.
¿Sirve la terapia psicológica?
Sí, con adaptaciones. La evidencia es todavía limitada, según la revisión de 2022.
Para seguir leyendo
Para saber más
«Desregulación emocional y trastornos del espectro autista» (A. Hervás, Revista de Neurología, 2017); «Diagnóstico diferencial entre el trastorno obsesivo compulsivo y los patrones de comportamiento, actividades e intereses restringidos y repetitivos en los TEA» (I. Paula-Pérez, Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 2013); «Adaptaciones de las terapias psicológicas para adultos con trastornos del espectro autista sin discapacidad intelectual» (Musich y Aragón-Daud, Vertex, 2022); «La diversidad sensorial en las personas con TEA» (AETAPI).
