La adolescencia es una etapa de cambios para todo el mundo: el cuerpo se transforma, las amistades pesan más que nunca y empiezan a aparecer decisiones importantes. Para un adolescente autista, todo eso ocurre a la vez que se mantienen sus necesidades de previsibilidad, sus particularidades sensoriales y sus dificultades para leer lo que no se dice. No es una etapa «peor»: es una etapa que pide más comprensión y mejores apoyos.
En esta guía repasamos qué cambia en la adolescencia, qué señales conviene vigilar y cómo acompañar desde casa, desde el instituto y desde los servicios de apoyo.
En resumen
- La adolescencia autista no es una etapa peor, sino una etapa que pide más comprensión y mejores apoyos.
- La madurez social y emocional puede avanzar más despacio que los cambios del cuerpo, y esa diferencia de ritmos explica buena parte de los desajustes.
- En las chicas autistas el autismo suele ser más sutil y pasa más desapercibido, porque muchas camuflan sus dificultades.
- Acompañar bien es dar rutinas previsibles, un rincón de calma, apoyos visuales y hablar a tiempo de la pubertad y la sexualidad.
¿Son lo mismo la pubertad y la adolescencia?
La pubertad son los cambios físicos que llevan al cuerpo adulto. La adolescencia es el periodo de transición emocional y social hacia la madurez, que suele situarse entre los 12 y los 18 años aproximadamente. En muchos adolescentes autistas los cambios del cuerpo llegan al mismo ritmo que en sus compañeros, mientras que la madurez social y emocional puede avanzar más despacio. Esa diferencia de ritmos explica buena parte de los desajustes de esta etapa.
Es una etapa que puede traer inestabilidad emocional, ansiedad y cambios de humor, y en algunos casos conductas disruptivas o autolesivas. Por eso conviene favorecer espacios tranquilos y enseñar técnicas de autocontrol, siempre conociendo bien cómo se manifiesta el autismo en cada adolescente: sus dificultades ante los cambios, sus conductas habituales y su forma de comunicarse.
Lo que más suele costar
- La vida social. Las relaciones entre iguales se vuelven más sutiles: bromas, dobles sentidos, silencios, grupos que cambian. Algunos adolescentes participan en el grupo solo de forma periférica o tienen dificultades para pasar de la simple compañía a una amistad con intimidad.
- La organización de los estudios. En secundaria hay más asignaturas, más profesores y más tareas que planificar. Las dificultades para organizar el tiempo y los materiales, y la baja tolerancia a la frustración, pueden hacer que baje el rendimiento aunque haya interés.
- La sobrecarga sensorial. Pasillos, comedores, ruidos y aglomeraciones pueden resultar agotadores. Tienes más en la hipersensibilidad sensorial en la adolescencia.
- La gestión emocional. La ansiedad, la irritabilidad y los cambios de ánimo se intensifican. Más información en ansiedad en el autismo.
- El uso de pantallas. Los intereses intensos, como la tecnología, pueden ocupar muchas horas y tensar la convivencia en casa. Las pantallas también pueden ser una vía de comunicación, así que lo útil es pactar un marco razonable, no prohibir sin más.
Las chicas autistas: una adolescencia que pasa más desapercibida
En las chicas el autismo suele ser más sutil. Pueden mostrar menos conductas repetitivas o intereses menos llamativos, y muchas se esfuerzan por camuflar sus dificultades. Algunas parecen simplemente tímidas, otras imitan a sus compañeras de forma mecánica y otras tienen dificultades para intimar aunque parezcan integradas. Las guías de buenas prácticas piden prestar atención a las chicas que se aíslan en los recreos, que buscan lugares tranquilos, que sufren bromas colectivas sin entenderlas o que viven crisis de angustia que no saben explicar. No asumas que «solo es tímida». Más sobre este tema en el diagnóstico del autismo en niñas.
Cuerpo, pubertad y sexualidad: hablar a tiempo
Las personas autistas atraviesan la pubertad, desean tener amistades y relaciones y tienen sentimientos sexuales, como todo el mundo. Tienen el mismo derecho a la educación sexual que sus compañeros, y aprender sobre ello les permite tomar decisiones informadas y seguras.
- Empezar antes de los cambios. Conviene explicar los cambios del cuerpo antes de que ocurran, y un adolescente autista puede necesitar más tiempo para prepararse.
- Hablar en privado y con respeto. Sin vergüenza ni reproches, con una actitud abierta para que sepa que puede volver a preguntar.
- Lenguaje claro. Usar los términos correctos de forma simple y directa, sin metáforas, y repetir la conversación cuantas veces haga falta.
- Apoyos visuales. Historias sociales, horarios visuales de higiene, imágenes claras y juegos de rol ayudan más que las explicaciones largas.
- Lo público y lo privado. Enseñar dónde y cuándo es apropiada cada conducta, sin castigar ni avergonzar, porque eso puede empeorar las cosas.
¿Cómo acompañar desde casa?
- Rutina previsible. Un calendario o una agenda visual, con horarios para estudiar, descansar y tener tiempo libre. Los temporizadores ayudan a pasar de una actividad a otra.
- Un rincón de calma. Un espacio tranquilo, con sus cosas favoritas (música, libros), al que pueda ir cuando se sienta abrumado, y que se puede montar entre los dos.
- Plan de estudio concreto. Empezar por la tarea más difícil con un objetivo fácil de alcanzar y terminar por lo que más le gusta. Dividir cada tarea en pasos y usar una agenda con marcas para distinguir lo urgente de lo que puede esperar.
- Refuerzo positivo. Reconocer el esfuerzo de cada día, no solo el resultado, y ofrecer recompensas a corto y medio plazo que él o ella elija.
- Mantener la calma. Los adolescentes se guían por la conducta del adulto: si estamos tranquilos, es más fácil que ellos también lo estén.
- Hablar de lo que siente. Dar espacio para expresar lo que le preocupa, con claridad y apoyándose en imágenes si hace falta.
Si hay episodios de impulsividad, el manejo de impulsos en adolescentes te dará pautas concretas. Y si sospechas que sufre acoso, lee síntomas de acoso escolar en menores.
¿Cuándo pedir ayuda?
Muchas personas autistas no expresan con palabras su miedo, frustración o ansiedad. Conviene estar atento a estas señales y consultar con el equipo profesional que le atiende:
- Cambios en el sueño o en la alimentación, por exceso o por defecto.
- Preocupación excesiva que limita sus actividades diarias.
- Más agitación o agresividad, hacia otros o hacia sí mismo.
- Aumento de conductas obsesivas.
- Cambios de conducta que interfieren en la vida diaria o suponen un riesgo.
Y una cosa más para quienes cuidan: si te sientes desbordado o desbordada, no es un fracaso. También puedes pedir apoyo a profesionales de salud mental.
Mirando hacia la vida adulta
La adolescencia es el momento de empezar a preparar el futuro: estudios, empleo, autonomía. Conocer cómo es la vida después, y qué apoyos existen, ayuda a que la transición sea menos brusca. Puedes empezar por nuestra guía sobre autismo en adultos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué empeoran algunas cosas en la adolescencia?
Coinciden varios cambios a la vez: el cuerpo, las exigencias académicas, las relaciones entre iguales y la vida emocional. Si además se mantienen las dificultades de comunicación social y la necesidad de previsibilidad, es normal que aumenten la ansiedad y el agotamiento.
¿Cómo hablar de pubertad y sexualidad con un adolescente autista?
Con antelación, en privado, con lenguaje claro y apoyos visuales, repitiendo cuanto haga falta y sin avergonzarle. Es importante que sepa que puede volver a preguntar.
¿Las pantallas son un problema en el autismo?
Pueden serlo si desplazan el estudio, el descanso o las relaciones, pero también son una forma de comunicarse y de desarrollar intereses. Lo recomendable es acordar con el adolescente un marco claro y razonable.
Para saber más
«Guía de buenas prácticas en niñas, adolescentes y mujeres con trastorno del espectro del autismo» (AETAPI); «Guía para padres de adolescentes con autismo: ¿cómo motivar a mi hijo?»; «Guía de apoyo a cuidadores de niños, niñas y adolescentes con TEA» (Hospital Clínico San Borja Arriarán, 2020); «Orientación sobre pubertad, sexo y sexualidad» (Vanderbilt Kennedy Center).
