El estrés sensorial es la sobrecarga que producen estímulos como un supermercado con luces fluorescentes, un restaurante con música alta o una etiqueta que pica en el cuello. Para mucha gente son molestias pasajeras. Para muchas personas autistas pueden ser lo bastante intensas como para agotar el día entero.
Esta entrada se basa en La diversidad sensorial en las personas con TEA (AETAPI, Asociación Española de Profesionales del Autismo), en la guía Ciudades inclusivas: entornos amigables con el autismo (Autismo España y federaciones, 2024) y en la guía de recomendaciones para profesionales de la salud de Autismo España (2024).
En resumen
- Según AETAPI, más del 90 % de las personas con autismo muestra un perfil diferente en el procesamiento sensorial.
- Puede haber hipersensibilidad, hiposensibilidad o ambas a la vez.
- La dificultad para gestionar la estimulación sensorial se relaciona con respuestas de ansiedad.
- Ayuda partir de una evaluación individual del perfil sensorial y ajustar el entorno.
¿Cuántas personas lo viven?
Según el documento de AETAPI, más del 90 % de las personas con autismo muestra un perfil diferente en el procesamiento de la información sensorial, que se da en todas las modalidades (vista, oído, tacto, olfato, gusto…) y cambia a lo largo de la vida. Puede haber hipersensibilidad (umbral bajo, la persona evita el estímulo), hiposensibilidad (umbral alto, la persona lo busca) o ambas a la vez.
¿Qué cuentan las propias personas adultas?
El documento recoge testimonios en primera persona: describen la sobrecarga como una gran ola de estimulación de la que hay que huir, o como una verdadera agonía que obliga a hacer sacrificios, por ejemplo quedarse a solas en casa con las luces apagadas para compensar. Otra persona cuenta que a veces puede ocultar sus problemas sensoriales, y otras veces no puede y entra en crisis, algo que muchas veces solo se permite en privado porque la gente no espera que un adulto tenga una crisis.
Los estudios cualitativos con adultos que cita destacan que las experiencias sensoriales afectan a todos los sentidos y a la vida diaria, que el estado emocional influye en la percepción sensorial (y al revés) y que hay respuestas físicas como dolor ante ciertos estímulos, sensación de corazón desbocado o migrañas y dolores de cabeza intensos.
¿Por qué se relaciona con la ansiedad?
AETAPI explica que la dificultad para gestionar la estimulación sensorial tiene un impacto importante en el bienestar emocional, se relaciona con respuestas de ansiedad y es un factor de riesgo para problemas de salud mental mantenidos. También recoge una hipótesis: la intolerancia a la incertidumbre y la ansiedad que provoca podrían influir en la hiper e hiporreactividad, y las conductas repetitivas o la insistencia en la rutina podrían ser formas de hacer el mundo más predecible. Otra hipótesis complementaria es que la habituación a los estímulos sea más lenta. Son hipótesis, no conclusiones definitivas. Más sobre ansiedad en ansiedad en el autismo.
Qué ayuda
El documento propone partir de una evaluación individual del perfil sensorial de cada persona y de sus preferencias, y diseñar un plan personalizado con un equipo interdisciplinar. Entre las líneas que recoge:
- Ajustar el entorno: reducir la exposición a estímulos cuando sea posible, contar con espacios libres de estimulación compleja o bajar la intensidad con cascos o tapones.
- Aprender a regular la activación emocional: técnicas de relajación muscular progresiva y respiración, estimulación propioceptiva y vestibular, y estrategias de autoconciencia.
- Hacer el entorno más predecible, con herramientas para afrontar novedades y cambios.
- Modificar tareas y espacios, por ejemplo con asientos dinámicos, cambios en la iluminación o cascos de cancelación de ruido.
- Trabajar con la familia para integrar lo sensorial en la vida diaria.
Sobre estas ideas tienes más en procesamiento sensorial en autismo, manejo de la hipersensibilidad e hiposensibilidad y presión profunda: calma y seguridad.
Ideas para cada espacio
La guía de entornos amigables, pensada para diseñar espacios, recomienda reducir la estimulación: luz natural y cálida que no parpadee, buen aislamiento acústico, sin música ambiental, sin ambientadores y con buena ventilación, y espacios tranquilos con luz tenue, asientos cómodos y acceso a agua. La guía para profesionales de la salud sugiere, por ejemplo, permitir gafas de sol o auriculares y bajar la luz en las consultas. Pueden servirte como ideas para pedir ajustes en tu trabajo, tus estudios o tus gestiones.
Cuando la sobrecarga llega al límite
Si notas que lo sensorial te desborda con frecuencia, conviene hablarlo con un profesional de la salud o de la terapia ocupacional. Y para entender qué ocurre cuando todo se acumula, puedes leer cómo manejar meltdown, shutdown y burnout y estrategias de autorregulación emocional.
Preguntas frecuentes
¿Todas las personas autistas tienen problemas sensoriales?
Según AETAPI, más del 90 % muestra un perfil sensorial diferente, pero cada persona es distinta.
¿Qué es hipersensibilidad e hiposensibilidad?
Hipersensibilidad es un umbral bajo ante un estímulo, por lo que se tiende a evitarlo. Hiposensibilidad es un umbral alto, por lo que se tiende a buscarlo. Una persona puede tener ambas, según el sentido.
¿Se puede entrenar la tolerancia?
El documento de AETAPI habla de intervenciones cognitivo-conductuales y de regulación, siempre personalizadas y con profesionales. No promete que desaparezca la sensibilidad.
¿Qué pido en el trabajo?
Ajustes como bajar la luz, reducir el ruido, usar auriculares o tener un espacio tranquilo, según tus necesidades.
Para seguir leyendo
Para saber más
«La diversidad sensorial en las personas con TEA» (AETAPI); «Ciudades inclusivas: entornos amigables con el autismo» (Autismo España y federaciones, 2024); «Guía de recomendaciones para profesionales de la salud» (Autismo España, 2024).
