“Asperger” es un término hoy en desuso en los manuales, pero fue durante años la etiqueta con la que muchas mujeres encontraron por fin un nombre para lo que les pasaba. Sigue teniendo un significado personal para mucha gente. Esta entrada habla de identidad, de fortalezas y de poder decidir cómo nombrarse.
La información viene de la guía de la Federación Andaluza de Síndrome de Asperger (2024), la de AETAPI (2018) y la guía Autismo en femenino (2024).
En resumen
- En los manuales diagnósticos vigentes la palabra Asperger está en desuso, pero parte de la comunidad autista sigue utilizándola.
- No hay una única forma correcta de nombrarse: lo importante es respetar cómo quiere llamarse cada persona.
- La mirada neuroafirmativa reconoce el autismo como una diferencia, con énfasis en habilidades y fortalezas.
- Los grupos de mujeres autistas permiten expresarse sin máscara y compartir experiencias.
¿Qué pasó con la palabra “Asperger”?
La guía andaluza lo explica con claridad: en los manuales diagnósticos vigentes, la palabra Asperger está en desuso, pero parte de la comunidad autista y de los profesionales sigue utilizándola. Una parte de la comunidad autista aboga por eliminarla, y otra por mantenerla, porque fue el nombre con el que pudieron identificarse por primera vez al recibir el diagnóstico. La propia guía usa principalmente el término autismo. Más sobre el uso de las palabras en autista o con autismo: identidad y respeto.
En esta web seguimos esa idea: no hay una única forma correcta de nombrarse. Lo importante es respetar cómo quiere llamarse cada persona.
¿Cómo se vive la identidad?
Según la guía andaluza, la mujer autista que intenta encajar puede vivir la sensación dolorosa de no ser ella misma y de tener que mantener una máscara social. Tras el diagnóstico, la guía propone trabajar el autoconcepto y la autoestima, el síndrome de la impostora y la comprensión de las propias reacciones. La guía de AETAPI añade que conviene apoyar el desarrollo de la identidad personal, la orientación sexual y la vivencia del género, y facilitar el contacto con otras chicas y mujeres con autismo.
Las guías también hablan de un nuevo enfoque. La guía de Rodríguez y Martínez describe una mirada neuroafirmativa, que reconoce el autismo como una diferencia con énfasis en habilidades y fortalezas. Propone pasar de terapias que buscan el cambio a abordajes que respeten la forma natural de expresión de cada persona, con el objetivo de una vida centrada en su bienestar. Y advierte del malestar de los enfoques que intentan negar o cambiar las características autistas para parecer “normotípicas”.
Fortalezas que también cuentan
La guía de Rodríguez y Martínez, que cita a Tania Marshall, recoge fortalezas que conviene valorar en niñas y mujeres autistas:
- inteligencia, determinación y perfeccionismo;
- capacidad de generar ideas y pensamiento profundo;
- sensibilidad hacia la naturaleza y los animales;
- atención a los detalles y buena memoria a largo plazo;
- pensamiento visual, de hechos y de patrones;
- creatividad y mucha imaginación;
- ganas de aprender durante toda la vida.
No todas tienen todas, y no se trata de idealizar. Se trata de no mirar solo lo que cuesta. Sobre la parte que más suele costar, la organización de la vida diaria, tienes el impacto de las disfunciones ejecutivas.
El valor de los grupos de mujeres
Tanto la guía andaluza como la de AETAPI destacan la importancia de los grupos de mujeres autistas y del apoyo mutuo: permiten expresarse sin máscara y compartir experiencias. La guía de AETAPI menciona, entre otros, a Mujeres TEA y al Comité para la Promoción y Apoyo de la Mujer Autista (CEPAMA).
Mujeres con autismo y discapacidad intelectual
La guía de AETAPI dedica un apartado a las mujeres con autismo y discapacidad intelectual. Recuerda que tienen las mismas necesidades que el resto de las mujeres: disfrutar de su ocio y de su familia y sentirse útiles. Propone darles voz y respetar su derecho a la autodeterminación, y habla de una triple discriminación: ser mujeres, tener autismo y tener discapacidad intelectual. Sugiere respetar su privacidad, trabajar el desarrollo afectivo y sexual como un derecho, y facilitar elecciones cotidianas, entre otras cosas.
Para entender los derechos y el enfoque que defendemos, puedes leer enfoque basado en los derechos humanos. Y para conocer mejor el perfil de rasgos, características del autismo.
Preguntas frecuentes
¿Se sigue diagnosticando el síndrome de Asperger?
Según la guía andaluza, en los manuales diagnósticos vigentes la palabra Asperger está en desuso; hoy se habla de trastorno del espectro del autismo.
¿Tengo que dejar de decir “Asperger”?
No. La guía recoge que parte de la comunidad lo mantiene por su valor identitario. Lo importante es respetar cómo quiere nombrarse cada persona.
¿Qué es el enfoque neuroafirmativo?
Según la guía de Rodríguez y Martínez, es reconocer el autismo como una diferencia, con énfasis en habilidades y fortalezas, y respetar la forma natural de expresión de la persona.
¿Dónde encuentro apoyo entre mujeres?
Las guías mencionan grupos de mujeres y asociaciones, como CEPAMA o Mujeres TEA. También puedes preguntar en la entidad de autismo de tu zona.
Para seguir leyendo
Para saber más
«Guía sobre diagnóstico tardío en mujeres autistas» (Federación Andaluza de Síndrome de Asperger, 2024); «Guía de buenas prácticas en niñas, adolescentes y mujeres con trastorno del espectro del autismo» (AETAPI, 2018); «Autismo en femenino» (Rodríguez y Martínez, 2024).
