La transición a la vida adulta es el paso del instituto a una vida con tareas nuevas, y marca un antes y un después para cualquier joven. Para una persona autista puede ser el cambio más grande de toda su etapa escolar: desaparece la estructura conocida, cambian las personas de referencia y empiezan a pedirse cosas que nadie ha enseñado de forma explícita. La buena noticia es que esa transición se puede preparar, y cuanto antes se empiece, mejor.
En resumen
- La transición a la vida adulta cuesta porque desaparece la estructura conocida y aparecen de golpe tareas como gestiones, trabajo y dinero.
- Lo recomendable es empezar cuanto antes, sin esperar a los últimos meses del instituto.
- Conviene planificar cuatro áreas: formación y estudios, empleo, salud, y vida autónoma y participación.
- Un buen plan parte de la persona, fija metas pequeñas y concretas, se practica en casa y se revisa cada cierto tiempo.
¿Por qué la transición cuesta tanto?
Los cambios de etapa son difíciles para muchas personas autistas, y pasar del instituto a la vida adulta suele ser el más exigente. Además, aparecen de golpe tareas nuevas: gestiones administrativas, buscar trabajo, organizar el dinero, planificar el futuro. Las guías de apoyo señalan que las mayores vulnerabilidades están justo ahí: en abstraer y generalizar lo aprendido, en organizar tiempos y pasos, en anticipar consecuencias y en entender mensajes ambiguos o trámites complejos.
¿Cuándo empezar?
Pronto. En algunos sistemas educativos, como el de Estados Unidos, la planificación de la transición empieza a los 14 años. Sea cual sea el sistema, lo recomendable es no esperar a los últimos meses del instituto. Empezar a tiempo permite probar, equivocarse sin consecuencias graves y ajustar los apoyos.
Cuatro áreas que conviene planificar
- Formación y estudios. Formación Profesional, universidad u otros cursos. Muchas universidades tienen servicios de apoyo a la diversidad o a la discapacidad que ofrecen orientación, adaptaciones y ayuda con gestiones.
- Empleo. Elegir una orientación acorde con los intereses y fortalezas, hacer un currículum, conocer los recursos públicos de empleo y probar con prácticas.
- Salud. Saber cómo funciona la tarjeta sanitaria, cómo pedir cita y cómo cuidar la salud física y mental.
- Vida autónoma y participación. Trámites, dinero, transporte, ocio y participación social: bibliotecas, centros cívicos, actividades de la comunidad.
¿Cómo hacer un plan que funcione?
- Empezar por la persona. ¿Qué le gusta? ¿Qué se le da bien? ¿Qué quiere hacer? Si puede expresarlo, hay que escucharlo. Si no, se trata de ponerse en su lugar e imaginar qué vida elegiría.
- Evaluar el punto de partida. Fortalezas, necesidades, intereses, habilidades de la vida diaria y forma de aprender. Con eso se deciden los apoyos.
- Ponerse metas concretas. «Vivir solo» es demasiado vago. Es mejor algo como «aprender a ir en autobús a la tienda» y «planificar y comprar la comida de un día». Las metas pequeñas, medibles y con plazo funcionan mejor.
- Practicar en casa. La escuela no puede enseñarlo todo: la mayor parte del tiempo se pasa fuera de ella. Cocinar, usar el transporte, manejar dinero o pedir cita son habilidades que se entrenan en el día a día.
- Revisar cada cierto tiempo. El plan se ajusta según avanza la persona.
Un plan de este tipo se parece mucho a lo que se llama planificación centrada en la persona. Puedes ver cómo funcionan los sistemas de apoyo para la autonomía y cómo trabajar el cuidado personal y las rutinas diarias en adultos con autismo.
El papel del joven
El adolescente debe estar en las reuniones donde se habla de su futuro. Es una oportunidad de practicar la autodefensa y de aprender a pedir lo que necesita. Los propios jóvenes autistas piden apoyos, pero no que otros decidan por ellos: querer ayuda no es querer perder la capacidad de elegir.
Y después, la vida adulta
Si quieres saber cómo se vive y qué apoyos hay una vez pasada esta etapa, tienes toda la información en nuestra guía de autismo en adultos. Si estás en plena adolescencia en casa, lee también autismo en la adolescencia.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo hay que empezar a preparar la transición a la vida adulta?
Lo recomendable es empezar cuanto antes, bastante antes de los últimos meses del instituto, para tener tiempo de probar y ajustar los apoyos.
¿Qué habilidades conviene trabajar antes de terminar el instituto?
Las de la vida diaria: moverse en transporte, planificar comidas, manejar dinero, pedir cita médica y hacer gestiones sencillas. Se trabajan mejor con metas pequeñas y concretas, en casa y en la comunidad.
¿Puede una persona autista ir a la universidad?
Sí. Muchas universidades cuentan con servicios de apoyo a la diversidad o a la discapacidad, que ofrecen orientación, adaptaciones y ayuda con gestiones. Conviene contactar con ellos antes de empezar el curso.
Para saber más
«Guía de necesidades y recursos para personas con autismo sin discapacidad intelectual» (2021) y «La transición a la adultez y el IEP» (Autism Society of North Carolina; documento de otro país, usado solo como referencia general).
