Autismo y discapacidad intelectual en la vida adulta

Esther cuadrado Barbería

Editora de La Sonrisa de Arturo · Comunicación clara y centrada en las personas.

Lenguaje claroFrases cortas y palabras sencillas, para entenderlo a la primera.

5 min de lectura

El autismo y la discapacidad intelectual pueden darse a la vez. Cuando es así, la vida adulta plantea retos propios: más necesidad de apoyo en el día a día, más riesgo de que los problemas de salud pasen sin detectar y, a veces, que la persona acabe teniendo poca voz sobre su propia vida. Esta guía explica qué suele ocurrir en esta etapa y qué enfoque de apoyo funciona mejor.

En resumen

  • El autismo y la discapacidad intelectual pueden darse a la vez, pero no todas las personas autistas tienen discapacidad intelectual.
  • Los problemas de salud mental son comunes en estas personas, pero a menudo no se detectan porque un malestar se confunde con su forma de ser.
  • Ante un cambio de conducta, la primera pregunta no es qué le pasa a la persona, sino qué necesita y no puede decir.
  • Los apoyos clave son dar voz y capacidad de elección, participar en la comunidad, cuidar la salud en igualdad y respetar la privacidad y la dignidad.

¿Pueden convivir el autismo y la discapacidad intelectual?

El trastorno del espectro del autismo puede coexistir con discapacidad intelectual. No todas las personas autistas la tienen, y no todas las personas con discapacidad intelectual son autistas. Pero en la edad adulta el autismo está entre los trastornos que aparecen con más frecuencia en personas con discapacidad intelectual, por lo que conviene tenerlo presente al valorar sus necesidades. Cada persona, además, es distinta: el nivel de apoyo que necesita depende de muchos factores y no se deduce solo del diagnóstico.

La salud mental: lo que suele pasar desapercibido

Las personas con autismo y discapacidad intelectual pueden sufrir cualquier problema de salud mental, igual que el resto. Algunos aspectos a tener en cuenta:

  • Los problemas de salud mental son comunes, pero a menudo no se detectan ni se diagnostican. Cuando la persona tiene dificultades para comunicarse, es fácil confundir un malestar con «su forma de ser».
  • La ansiedad aparece con frecuencia. Y algunos comportamientos, como el retraimiento social, pueden confundirse con síntomas de otra cosa. Las conductas repetitivas también pueden relacionarse con la ansiedad.
  • Conductas repetitivas y TOC no son lo mismo. Pueden coexistir, pero las compulsiones del trastorno obsesivo-compulsivo van más allá de los rituales propios del autismo. Más en comportamientos repetitivos y diferencias con el TOC.
  • El autismo y otros trastornos pueden solaparse. Por ejemplo, el retraimiento social o las conductas extrañas pueden darse en varios cuadros distintos, y distinguirlos a veces es complejo. Para eso hace falta un psiquiatra con experiencia en discapacidad intelectual.
  • Los servicios adecuados. Para quienes tienen autismo sin discapacidad intelectual y un problema de salud mental, suelen ser los de psiquiatría general o los servicios especializados en autismo.

Si hay cambios de conducta, la primera pregunta no es «qué le pasa a esta persona», sino «qué necesita y no puede decir». Los cambios en el sueño, la alimentación o el estado de ánimo son señales para consultar, no para atribuir sin más al diagnóstico. Hablamos de salud y mente en autismo y salud mental.

¿Qué apoyos marcan la diferencia en la vida diaria?

  • Dar voz y capacidad de elección. El gran reto de quienes acompañan es fomentar la comunicación y el derecho a la autodeterminación al máximo de las posibilidades de cada persona. Incluso con mucho apoyo, se pueden ofrecer elecciones cotidianas que influyan en su calidad de vida.
  • Participar en la comunidad. Salidas relacionadas con sus intereses, grupos elegidos y oportunidades de empleo con apoyo, ligadas a sus habilidades.
  • Cuidar la salud en igualdad. Garantizar el acceso a los servicios sanitarios en las mismas condiciones, porque, si no, las enfermedades pueden quedar sin diagnosticar ni tratar.
  • Respetar la privacidad y la dignidad. Incluye la sexualidad como derecho, la prevención del abuso y el cuidado de la imagen y la higiene personal, evitando el abandono físico.
  • Apoyos funcionales. Rutinas visuales, anticipación y estructura facilitan mucho la vida diaria. Más información en vida cotidiana y autismo: apoyos funcionales y en apoyos en el autismo.

Una persona adulta con autismo y discapacidad intelectual tiene las mismas necesidades que cualquiera: disfrutar de su tiempo libre, de su familia y sentirse útil realizando un trabajo, adaptado a sus capacidades, que sea valorado y remunerado.

Un recordatorio para quienes acompañan

Las guías profesionales insisten en que, para las mujeres con autismo y discapacidad intelectual, se suman varias discriminaciones a la vez: ser mujer, tener autismo y tener discapacidad intelectual. Reconocerlo ayuda a no olvidar sus derechos, su privacidad y su seguridad.

Si necesitas una visión de conjunto, empieza por autismo en adultos. Si te preocupa el paso del instituto a la vida adulta, lee transición a la vida adulta en el autismo. Y para los niveles de apoyo, intervenciones en autismo de nivel 2.

Preguntas frecuentes

¿El autismo siempre viene con discapacidad intelectual?

No. Pueden coexistir, pero hay muchas personas autistas sin discapacidad intelectual y personas con discapacidad intelectual que no son autistas.

¿Qué hago si cambia la conducta de una persona adulta con autismo y discapacidad intelectual?

Consultar con el equipo sanitario y de apoyo. Un cambio de conducta puede deberse a ansiedad, dolor, problemas de sueño u otro malestar que la persona no sabe o no puede expresar con palabras.

¿Puede trabajar una persona con autismo y discapacidad intelectual?

Sí, con los apoyos adecuados. El empleo con apoyo busca oportunidades relacionadas con sus habilidades e intereses.

Para saber más

«Conductas que nos preocupan en personas con discapacidad intelectual o del desarrollo» (Plena Inclusión, 2021) y «Guía de buenas prácticas en niñas, adolescentes y mujeres con trastorno del espectro del autismo» (AETAPI).

Nuestro contenido se basa en guías de buenas prácticas de instituciones de referencia en autismo y neurodiversidad.

Consultar bibliografía y fuentes →