Desmitificando el autismo femenino: mitos y realidades

Esther cuadrado Barbería

Editora de La Sonrisa de Arturo · Comunicación clara y centrada en las personas.

Lenguaje claroFrases cortas y palabras sencillas, para entenderlo a la primera.

5 min de lectura

Los mitos sobre el autismo femenino parten de una imagen del autismo que no encaja con muchas mujeres. Frases como “No lo pareces”, “Pero si miras a los ojos” o “Si tienes pareja, hijos y trabajo…” se oyen a menudo cuando una mujer cuenta que es autista. Vamos a revisar algunos de esos mitos.

Las tres son guías divulgativas y profesionales, no estudios nuevos, y recogen datos de otras investigaciones.

En resumen

  • Mostrar rasgos visibles no es la medida del autismo: hay que valorar el desarrollo.
  • Cuidar la imagen, tener pareja, hijos o trabajo no descarta el autismo, pero conviene preguntar por el coste personal de esos logros.
  • Muchas mujeres autistas socializan bastante bien, pero no durante mucho tiempo.
  • Muchas reciben antes otros diagnósticos, como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios o TDAH.

Mito 1: “Si no parece autista, no lo es”

La guía de Rodríguez y Martínez explica que las niñas, adolescentes y mujeres sin discapacidad intelectual pasan desapercibidas o reciben explicaciones basadas en estereotipos de género, y que deben mostrar comportamientos más marcados para ser diagnosticadas con las pruebas existentes. La guía andaluza lo resume bien: mostrar rasgos visibles no es la medida; hay que valorar el desarrollo.

Mito 2: “Si mira a los ojos, tiene pareja o hijos, no puede ser autista”

La guía andaluza enumera estos mitos: cuidar la imagen, estar casada o tener hijos, “éxito” en el trabajo o la familia, buena capacidad de introspección, mirar a los ojos o tener imaginación. Ninguno descarta el autismo. AETAPI añade que muchas mujeres adultas han logrado trabajo, pareja o familia, pero que es necesario preguntar por el coste personal de esos logros.

Mito 3: “No pueden socializar”

Muchas pueden socializar bastante bien, pero no por mucho tiempo. La guía de Rodríguez y Martínez describe agotamiento social tras periodos largos de relación, y la andaluza señala que en lo social pueden iniciar el acercamiento a otras personas; la dificultad suele estar en mantener esas relaciones. Por eso a veces necesitan soledad para recuperarse.

Mito 4: “No tienen empatía”

La guía de Rodríguez y Martínez dice que hay diferentes tipos de empatía y que muchas mujeres autistas tienen una gran empatía emocional, con mucha sensibilidad a las emociones de los demás, aunque les cueste identificar sus propios estados en el momento en que ocurren. Cita además una ventaja en empatía de las mujeres autistas frente a los varones (Hervás, 2022). AETAPI añade que a veces pueden tener dificultades para llevar a cabo conductas espontáneas de apoyo, como consolar, aunque comprendan lo que siente el otro.

Mito 5: “Solo es timidez” o “es dramática”

Una niña pasiva puede ser vista como tímida, y una mujer con emociones muy intensas o hipersensibilidad a los estímulos, como dramática o excéntrica. La guía de AETAPI pide no asumir que una niña con poca iniciativa social es simplemente tímida.

Mito 6: “Si fuera autista, se habría notado antes”

Las guías explican justo lo contrario: muchas mujeres reciben antes otros diagnósticos, como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios o TDAH. Según la guía de Rodríguez y Martínez, el primer diagnóstico de una niña suele ser incorrecto. La guía andaluza recoge, además, una encuesta del Reino Unido según la cual el 42 % de las mujeres y niñas autistas recibió al menos un diagnóstico erróneo antes del de autismo.

Mito 7: “El autismo siempre se ve igual”

Una chica autista puede tener discapacidad intelectual, altas capacidades o un coeficiente intelectual medio, y tener autismo no significa funcionar por encima o por debajo de la media. Tampoco todas se parecen entre sí: la guía de Rodríguez y Martínez recuerda que la presentación es muy diversa y que dos niñas con el mismo diagnóstico pueden no parecerse. Y las niñas y mujeres con discapacidad intelectual tienen sus propias necesidades, como explica la propia guía de AETAPI en su apartado sobre mujeres con TEA y discapacidad intelectual.

¿Qué hacer con estos mitos?

  • Escuchar a la persona antes que compararla con un modelo.
  • Preguntar por el esfuerzo que hay detrás, no solo por lo que se ve.
  • Pedir una valoración con profesionales formados en autismo en mujeres.

Si quieres seguir leyendo, tienes diagnóstico de autismo en mujeres, camuflaje social y identidad y empoderamiento en mujeres con síndrome de Asperger.

Preguntas frecuentes

¿Las mujeres autistas tienen empatía?

Según la guía de Rodríguez y Martínez, hay distintos tipos de empatía y muchas mujeres autistas tienen mucha empatía emocional, aunque a veces les cueste identificar sus propias emociones al momento.

¿Se puede ser autista y haber sido “normal” de pequeña?

Sí. Las guías explican que muchas niñas socializan bien por periodos cortos y que esa normalidad puede tener un coste alto.

¿Pueden mentir las personas autistas?

La guía de Rodríguez y Martínez dice que pueden hacerlo, aunque suelen hacerlo mal, a menudo como solución rápida cuando no saben qué hacer.

¿Tener altas capacidades descarta el autismo?

No. Las guías señalan que pueden coincidir, y que a veces se pasan por alto rasgos sutiles de autismo en mujeres con altas capacidades.

Para saber más

«Autismo en femenino» (Rodríguez y Martínez, 2024); «Guía sobre diagnóstico tardío en mujeres autistas» (Federación Andaluza de Síndrome de Asperger, 2024); «Guía de buenas prácticas en niñas, adolescentes y mujeres con trastorno del espectro del autismo» (AETAPI, 2018).

Nuestro contenido se basa en guías de buenas prácticas de instituciones de referencia en autismo y neurodiversidad.

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