El diagnóstico de autismo en adultos llega a menudo después de muchos años sin saber que se es autista. Algunas personas lo sospechan tras años de sentirse distintas; otras lo descubren cuando a un hijo o hija le diagnostican autismo. Si estás en ese punto, esta entrada te explica cómo suele ser el proceso, sin tecnicismos.
Es información general; solo un equipo profesional puede valorar tu caso.
En resumen
- El autismo en adultos sigue infradiagnosticado, sobre todo en personas sin discapacidad intelectual y en mujeres.
- El diagnóstico es clínico y se basa en criterios del DSM-5-TR y de la CIE-11.
- Se valoran dos áreas: la comunicación e interacción social, y los comportamientos e intereses repetitivos o restringidos.
- El autismo no se cura, pero sí se pueden recibir apoyos.
¿Por qué tantos adultos no están diagnosticados?
La revisión de 2023 señala que el autismo en adultos sigue infradiagnosticado, sobre todo en personas sin discapacidad intelectual, en quienes tienen otras condiciones neuropsiquiátricas y en mujeres. También recuerda que los adultos han recibido poca atención en la literatura médica. En la edad adulta los síntomas pueden ser menos evidentes porque la persona ha desarrollado estrategias para minimizar sus dificultades de comunicación social, no tiene conductas repetitivas muy visibles o evita situaciones muy exigentes. Para ellas, el camuflaje tiene un papel importante: lo explicamos en camuflaje social y diagnóstico de mujeres.
Cómo se llega a pedir una evaluación
- Tras años de dificultades en las relaciones, el trabajo o los estudios.
- Después de otros diagnósticos, como ansiedad o depresión, que no lo explican todo.
- Al reconocerse en un hijo o hija recién diagnosticado.
- Al informarse sobre el autismo y verse reflejada.
La revisión añade que cada vez hay más conciencia sobre las dificultades sociales de los adultos y más derivaciones para evaluar un posible autismo.
¿Qué se valora en un diagnóstico?
El diagnóstico es clínico y se basa en criterios del DSM-5-TR y de la CIE-11. Dicho de forma sencilla, se valoran dos áreas:
- Comunicación e interacción social: dificultades persistentes, en distintos contextos, en la reciprocidad social, en la comunicación no verbal y en iniciar, mantener y comprender las relaciones.
- Comportamientos e intereses repetitivos o restringidos: al menos dos de estos aspectos, actuales o pasados: movimientos o lenguaje repetitivos, rutinas muy rígidas, intereses muy intensos y fijos, o respuestas distintas a los estímulos sensoriales.
Además, los síntomas deben estar presentes desde el desarrollo temprano, aunque pueden no manifestarse del todo hasta que las demandas del entorno superan las capacidades de la persona, o estar enmascarados por estrategias aprendidas. Tienen que afectar de forma significativa a la vida diaria y no explicarse mejor por una discapacidad intelectual.
La guía de Autismo España, que cita las recomendaciones del NICE (2012), añade señales que pueden hacer pensar en autismo en adultos sin discapacidad intelectual: dificultades para iniciar o mantener relaciones, problemas para conseguir o mantener un empleo o los estudios, contacto previo con servicios de salud mental y antecedentes de otras condiciones del neurodesarrollo.
¿Cómo es el proceso?
Según la revisión, existen herramientas de cribado para orientar la sospecha y, si salen alteradas, se hace una evaluación neuropsicológica formal. Pero el diagnóstico es clínico: lo hacen profesionales con experiencia. Recuerda que la evaluación de mujeres tiene sus particularidades, que repasamos en diagnóstico de autismo en mujeres.
Conviene saber que un diagnóstico previo, como ansiedad o TDAH, puede coexistir con el autismo. La revisión señala que la gran mayoría de las personas autistas presenta alguna condición psiquiátrica asociada (cita un 84 %), lo que hace más complejo el diagnóstico. Si te interesa, puedes seguir leyendo sobre autismo y salud mental.
Después del diagnóstico
El autismo no se cura, pero sí se pueden recibir apoyos. Según la revisión, en adultos el abordaje se centra en medidas no farmacológicas: educación, formación y apoyo social para mejorar el funcionamiento en el día a día, además de terapia cognitivo-conductual adaptada, apoyo en el empleo y, cuando hace falta, atención psiquiátrica, siempre con enfoque multidisciplinar y con la familia o personas cuidadoras. La guía de Autismo España recuerda que las personas con autismo aprenden y se desarrollan a lo largo de su vida, y que piden apoyos que no suplanten su capacidad de decisión.
La misma revisión recuerda que las descripciones del diagnóstico se centran en las dificultades y suelen olvidar fortalezas: fascinación por los sistemas y patrones, atención al detalle y capacidad de concentrarse durante periodos largos. Y la guía de Autismo España menciona que en España se puede solicitar el reconocimiento del grado de discapacidad y la valoración de dependencia, procedimientos que gestiona cada comunidad autónoma a través de los servicios sociales.
Tienes más información en características del autismo y en estrés sensorial en adultos con autismo.
Preguntas frecuentes
¿Se puede diagnosticar autismo a cualquier edad?
Sí. Las guías describen diagnósticos en la edad adulta, y recuerdan que muchas personas no habían sido diagnosticadas antes.
¿Hace falta que los síntomas estuvieran en la infancia?
Los criterios piden que estén presentes desde el desarrollo temprano, aunque pueden no verse del todo hasta que las demandas del entorno aumentan, o estar enmascarados.
¿Quién hace el diagnóstico?
Profesionales de la salud con experiencia en autismo, mediante una evaluación clínica. Los cuestionarios online orientan, pero no diagnostican.
¿Y si ya tengo otro diagnóstico?
Puede coexistir. Es frecuente que haya otras condiciones asociadas, y por eso la valoración debe ser completa.
Para seguir leyendo
Para saber más
«Actualización en trastorno del espectro autista en el adulto» (Cifuentes y González-Hernández, Revista Memoriza, 2023); «Guía de necesidades y recursos para personas con autismo sin discapacidad intelectual» (Autismo España, 2021); «Guía sobre diagnóstico tardío en mujeres autistas» (Federación Andaluza de Síndrome de Asperger, 2024).
